Tanta información, tanto nombre y apellido en un paquete de café ¿Para qué?. La calidad no es casualidad. La calidad de un café es el resultado de invertir sabiduría y corazón en cada momento de la cadena. Y la pasión nos gusta firmala. En teoría a más información, a más nombres y datos concretos, más personas orgullas de su trabajo y más calidad.

Las etiquetas son también el mapa del tesoro para infusionar ese café. Para empezar podemos saber lo más importante: cuándo fue tostado. Los cafés jóvenes contienen la mayoría de los aromas, pero también mucho gas y necesitan infusiones más largas que los que llevan tostados unas semanas. Y aproximadamente después de un mes, si no ha sido almacenado adecuadamente, olvidaté de que el café mantenga algo de aroma y sabor original. Con el tiempo se va oxidando, los aromas vuelan y finalmente sabe a madera con cafeína. También es importante la altitud y el tipo de tueste.

La información del paquete puede ser infinita, pero la más básica ya vale sus letras impresas en oro para orientar a la persona que hace el café – en este caso, tú-. Son pistas para descubrir más fácilmente cómo infusionar el maravilloso café que has comprado. Para evitar encontrarte en los labios el sabor a cuerno quemao de haberlo extraído demasiado o la acidez de no haber extraído todo lo rico.

Que un café maravilloso, bien tostado y todavía pleno de aromas y sabor sepa rico, depende finalmente de nosotros y cómo lo infusionamos. Quédate por aquí que vamos a ir descubriendo como conseguir el café abrazador con el que sueñas.