El precio del café informa de la calidad

Este sábado cogimos las bicis a la búsqueda de un tesoro castaño. Nos habían hablado de esta tiendita de una gran marca comercial, donde venden café a granel en lindos dispensadores transparentes detrás de la dependienta. Tienen 7 tipos de café pero sólo uno con nombre propio y cuesta el doble que los demás: el “Tostado Rubio”. Una mezcla de Tanzania y Colombia. Ese era nuestro objetivo. Compramos una bolsa de 250g a 6 euros.

Nos lo empaquetaronn en una sencilla bolsa de papel encerado. Está claro que el precio está liberado de una bolsa de plático de varias capas, válvula unidireccional, cierre zip o un amoroso empaquetado. No le ponemos peros. En cuanto lleguemos a casa lo vamos a guardar como necesita. Si finalmente resulta ser de calidad, el precio está muy bien.

El nombre era gracioso, pero no era adecuado. Era más claro que los demás, sí, pero de rubio peligroso nada, un agradable tostado medio claro. 

A pesar de que todos los demás costaban la mitad de precio y estaban tostados muy oscuros echamos un vistazo por si encontrábamos otro interesante.

La escena era divertida. Stefan observando los cafés con cara de perdido. Yo escudriñaba en la distancia los dispensadores. Descartando los tostados muy oscuros, que seguro saben a quemado pero igual de perdida que Stefan, la verdad. La dependienta empezó a impacientarse.

De pronto me doy cuenta que saber a simple vista y en la distancia cuándo un café es bueno es difícil.

Intento encontrar alguna pista que me diga si alguno, a pesar del precio comercial, podría ser interesante.Yo ya sé cuándo un café es bueno, me pongo a recordar… Por ejemplo, cuando las cerezas están maduras ¡Eso es fácil de ver! Me abalanzo sobre el mostrador y agudizo la vista intentando identificar si algún café tiene muchos granos más claritos, que son las cerezas recolectadas verdes, sin azúcar. Vaya, a esa distancia no distingo bien el color de los granos. La dependienta se pone firme y me mira inquisidora. Está allí para ayudarme ¿Por qué no le pregunto?

No, no me atrevo a preguntar si son cafés de la última cosecha o si han retirado las cerezas fermentadas y los granos con enfermedades. La lista de cuidados es larga. Pero no hace falta preguntar tanto, la respuesta es fácil: a estos precios no puede ser que hayan mimado tanto el café. Pero sigo observando con esperanza. Busco las fechas de tueste. Sin éxito. El café pasado más de un mes tostado, si no está bien almacenado pierde aroma y sabor.

La dependienta sale al paso de mi silencio ¿Os gusta el café fuerte o suave? ¿ Ácido, con sabor a frutos secos, a chocolate…? Despierto de mi ilusión y sonrío desangelada a las clásicas preguntas. Unas maravillosas preguntas si antes pudiera contestarme las mías.

Decidimos llevarnos sólo el tesoro que veníamos buscando: el Tostado Rubio a 6 euros 250g.

Finalmente, a la gran pregunta ¿A este precio se puede encontrar un buen café? En este caso fue que sí. Este café color castaño medio, bautizado Rubio resultó ser limpio, sabroso y abrazador.

También podría haber sido un mal café, porque el precio aunque más caro que los demás sigue siendo bajo para un buen café. Pero aunque hubiera sido muy caro, el precio no es garantía de calidad. Muchas veces es solo una estrategia de marqueting. Pero eso lo sabemos todos ¿verdad?.

 


 

Conozca más sobre las características de calidad de un buen café.